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Estación de Fondo, de forma cóncava. Foto: ALBERT bERTRAN
DAVID PLACER
SANTA COLOMA DE GRAMENET
Los turistas de las obras, ese fiel grupo de jubilados y aficionados a las grandes infraestructuras públicas, en especial del metro y el ferrocarril, se hicieron visibles ayer como el grupo mayoritario entre los pocos que utilizaron la L-9 en su primer día laborable. La bandada de curiosos y expertos recorrieron en varias ocasiones el trayecto de cinco estaciones entre Can Zam y Can Peixauet, comentaron las novedades del nuevo servicio entre desconocidos e incluso se atrevieron a corregir a algunos informadores.
Cargados de cámaras de fotos, vídeos y teléfonos móviles, la mayoría de curiosos tienen una buena impresión de la nueva infraestructura y destacan, entre las novedades que más los han sorprendido, la ausencia de conductor y los ascensores que llevan desde el vestíbulo hasta las profundidades de los andenes.
Cargados de cámaras de fotos, vídeos y teléfonos móviles, la mayoría de curiosos tienen una buena impresión de la nueva infraestructura y destacan, entre las novedades que más los han sorprendido, la ausencia de conductor y los ascensores que llevan desde el vestíbulo hasta las profundidades de los andenes.
«No hay conductores como en Dubai y en Japón y tampoco hace falta que aprietes el botón para que se abra la puerta», instruía ayer Ramón Dobarco, un jubilado de 76 años vecino de Sant Andreu al resto de pasajeros. «Y esto no es nada: llegará al aeropuerto en el año 2015. Claro, nosotros no lo podremos visitar, pero le quedará a los jóvenes», añadió.
Los aficionados a las nuevas infraestructuras sacaban fotos ayer de los andenes, los altos ascensores y también grababan vídeos desde el cristal donde usualmente opera el conductor. En algunos trenes, había cola para lograr esa ubicación. «Estoy grabando las cinco estaciones porque editaré un video para un curso de edición que estoy haciendo en L’Hospitalet», contó Enric López, un joven de 27 años que se negaba a abandonar el cristal frontal, pese a la presión de los demás viajeros que colocaban sus manos alrededor de su cara para ver el túnel.
- Viajeros en un vagón de la recién estrenada línea 9, ayer. Foto: ALBERT bERTRAN
POCOS VECINOS/ La línea que por ahora opera solamente en Santa Coloma (Can Peixauet, Fondo, Esglesia Major, Singuerlín y Can Zam) mantenía a varios informadores por estación y una pareja de seguridad, un equipo suficiente para los primeros viajeros que validaron su billete, unos 2.000 entre las seis de la mañana y las doce del mediodía, según informó TMB. Pero la afluencia de viajeros fue mucho mayor, porque esta cifra no contabiliza a los usuarios provenientes de la L-1 que viajan desde Barcelona o desde el centro de Santa Coloma y que ya habían validado su billete en otras estaciones.
La primera jornada laboral transcurrió con normalidad, según TMB. Solo hubo alguna la avería leve en máquinas validadoras. La modesta afluencia se ajusta a las previsiones iniciales del metro, al estar la línea incompleta. Cuando comunique con la Sagrera, en verano, se espera un repunte de viajeros.
El Periodico.com
15-12-2009