El concejal de Movilidad afirma que la autopista urbana iniciará su pacificación el próximo mandato
Los 11 barrios por los que pasa la transitada avenida piden humanizarla reduciendo el número de carriles
HELENA LÓPEZ
La Meridiana está cansada de ser la hermana pobre de la Diagonal. En estos días en los que parece que en los pasillos de Sant Jaume no se hable de otra cosa que de la reforma de la señorial avenida que une la plaza de las Glòries con la de Francesc Macià, los vecinos de los 11 barrios por los que discurre el otro gran eje diseñado por Ildefons Cerdà han decidido alzar la voz para pedir lo que consideran justo. «La Meridiana también merece una reforma integral», plantea Genís Pascual, presidente de la asociación de vecinos de Sant Andreu de Palomar. A ojos de los 11 grupos vecinales movilizados, esa necesaria metamorfosis pasa por reducir la velocidad en la vía –la real, no la permitida– y el número de carriles, fomentar el transporte público, dar más peso a la bicicleta y naturalizar las medianeras. Ahí es nada.
El concejal de Movilidad, Francesc Narváez, afirmó ayer que la vía «ya ha iniciado una reforma histórica» con la unión de las dos Trinitats, y que la pacificación del resto de tramos de la avenida empezará en el próximo mandato.
Los habitantes de Clot, Navas, la Sagrera, Sant Andreu, Congrès, Vilapicina, Porta, Prosperitat, las dos Trinitats y Vallbona perciben la avenida de formas muy distintas –unos la ven desde abajo, como una infranqueable muralla, como los de Sant Andreu, y otros la sufren a pie de calle, como los de la Sagrera– pero todos comparten su deseo de «humanizar» una carretera que consideran «poco amable y peligrosa».
«Reduciendo tanto el número de carriles como su anchura conseguiríamos una reducción de la velocidad, lo que comportaría menos ruido y contaminación», apunta Josep Barbero, presidente de la asociación de vecinos de la Sagrera, entidad que encabeza la reivindicación vecinal, iniciada en el 2007. «Queremos que pase de ser una autopista urbana para que sea realmente un bulevar en todos sus tramos», prosigue Barbero, para quien la falta de espacios verdes hacen que la Meridiana no invite a pasear, algo que afecta «muy negativamente al comercio».
En cuanto al carril bici, los vecinos reclaman que vaya por la calzada y en los dos sentidos, robando a los coches un carril por sentido. «El carril bici actual, por la acera, cuenta con un trazado sometido a múltiples discontinuidades», critica Barbero, quien también reclama una regularización semafórica que impida circular a más de 50, como la que existe en la calle de Aragó.
Para Diosdado Rebollo, de Trinitat Nova, el mayor problema a solventar es el ruido, contrariedad que espera resolver con las obras vinculadas al nuevo carril bus-VAO. La apertura de este comportará la creación de un cruce a nivel con semáforo y paso de peatones en la calle de la Llosa, lo que significará adelantar 630 metros el hasta ahora primer semáforo de la vía, situado en Can Dragó, además de unir las Trinitats.Narváez explicó ayer que, una vez finalizado ese tramo, iniciarán el proyecto ejecutivo para la pacificación de la vía desde el nuevo paso de la Trinitat hasta la estación de Sant Andreu, reduciendo la anchura de los carriles –no su número–, para ganar aceras. También anunció más vegetación en el actual tramo-bulevar y la reconversión en bulevar del tramo rambla, en Sant Martí.
elperiodico.com
5-05-2010