El calor agudiza los efectos de la plaga, que desprende una sustancia pegajosa
Sant Andreu es el distrito más afectado, ya que reúne el 45% de los ejemplares
SUCIEDAD POR EL MAL ESTADO DE LOS ÁRBOLES
La acera de una calle de Sant Andreu, manchada a causa de la plaga que afecta a los naranjos,
HELENA LÓPEZ
BARCELONA
El impagable lujo de pasear por Barcelona entre naranjos cargaditos de naranjas se ha convertido en los últimos años en un «verdadero incordio» para los vecinos de Sant Andreu. «Lo dejan todo hecho un asco. Las naranjas se quedan podridas en el suelo y dan un aspecto lamentable a las calles», denunciaba el jueves el vecino Francisco Vilalta en la audiencia pública del distrito. Y es que la plaga de mosca blanca está haciendo estragos en los naranjos que engalanan las principales calles del barrio.
Lo que en principio fue un bucólico escenario se ha convertido en un espectáculo bastante desagradable para las personas que tienen estos árboles frutales en las puertas de sus casas. «Las naranjas se ponen muy gordas, se cubren de una especie de espuma blanca muy pegajosa, y acaban reventadas en el suelo, dejando las aceras perdidas y pringosas. ¡Se te pegan los pies al pasar!», lamentaba el viernes otra vecina.
De los 2.983 naranjos –plantados en las aceras, no en parques– que ornamentan la ciudad, 1.341 están en Sant Andreu. Un 45%. Es por eso que el problema, que afecta a los naranjos de toda la ciudad, es mucho más grave en esta zona. Entre las calles que cuentan con un mayor número de ejemplares está la de Ignasi Iglésias, con 114.
FUMIGACIONES MENSUALES / «Desde abril estamos fumigando los naranjos de Sant Andreu una vez al mes. El problema es que desde hace tres años tenemos que utilizar productos más respetuosos con las plantas y con las personas, pero menos efectivos contra las plagas. Eso ha hecho que los últimos veranos la situación haya empeorado», explica Mari Paz Navarro, responsable de control de plagas fitosanitarias de Medio Ambiente del ayuntamiento.
La plaga de la mosca blanca es originaria de los países tropicales, donde actúa por igual durante todo el año, pero en Barcelona se acentúa en primavera y verano y mejora con el frío. «En los meses de calor es muy difícil combatir la plaga. Podemos intentar controlarla, pero con los productos con los que se nos permiten trabajar ahora es casi imposible erradicarla», afirma Navarro, quien añade que desde Medio Ambiente están «buscando otro tipo de lucha más efectiva para combatirla».
INSECTO CHUPADOR / «La mosca blanca es un pequeño insecto chupador que segrega una melaza blanca y pegajosa, sobre la que se fijan hongos», describe la responsable de plagas del ayuntamiento.
Aunque son conscientes de las molestias que provocan, en Medio Ambiente no se plantean sustituir los naranjos por otro tipo de árbol, ya que todos tienen alguna plaga asociada y provocan algún que otro inconveniente. «Los chopos también sueltan ese algodón que también molesta mucho... Son cosas de la naturaleza. No existe el árbol perfecto», reflexiona Navarro.
el Periódico.com
8/9/2009